Con absoluta certeza podemos decir que son los docentes en general, los que a diario enfrentan situaciones provocadas por niñas, niños, adolescentes y jóvenes con problemas de consumo y abuso de drogas. Es en la Escuela, en los Colegios, Institutos y Universidades donde el buen observador advierte por muchos indicadores cuando alguien esta siendo consumido por una mala practica social y una pésima compañía. No solo decae el rendimiento general del educando, sino que su corta vida se percibe complicada en lo personal, en lo familiar y en lo social. Se trata de criaturas que están sin estar, que miran sin ver. Algunos jóvenes muestran una mirada desesperada de angustia, de sofocación y pedido de auxilio. También se los ubica por lo desubicados que son, carecen de limites, de normas, de valores intrínsecos. Se violentan de nada y por nada, acosan y presionan a los mas débiles, no saben como estar atentos, pero si violentos....
¿Qué se puede hacer? No siempre los padres acuden. No siempre advierten lo que les esta sucediendo a sus hijos. No siempre se puede hablar con ellos estos temas. Tampoco los docentes sienten que están preparados para tratar estos temas con los padres. No siempre hay un gabinete interdisciplinario para acudir. Mientras los “no siempre...” se repiten, el tiempo pasa, y las horas y días de consumo van convirtiendo a esas personitas en víctimas de una de las mas crueles esclavitudes del Siglo XXI.
De pronto un día dejamos de ver en el aula a esos chicos. Nadie reporta cuál es la causa. Sospechamos que algo grave le pudo haber sucedido. Un accidente en la calle, una golpiza de otros grupos, los efectos de una sobredosis, ¿cuántos efectos y consecuencias les trae la drogadicción a estas criaturas, casi indefensas?
En el hogar, muchas veces por el horario las víctimas de la droga se cruzan con los padres y es mas el tiempo que pasan afuera de casa que el compartido en familia. Pero en la escuela, en el colegio o en la universidad comparten cuatro o mas horas diarias con maestras, profesores, preceptores y bedeles. Ellos los ven pero no saben como obrar...
Esta es la situación general y abreviada de lo que sucede a diario con los docentes y en los establecimientos educativos de nuestra ciudad. En tal sentido, desde la Universidad de Flores y con la valiosa participación de la Federación de Organizaciones no Gubernamentales de Argentina para la Prevención y Tratamiento del Abuso de Drogas (FONGA) que agrupa a las principales instituciones del sector y nos aporta en nuestras actividades al cuerpo docente: todos profesionales expertos, dirigentes de Comunidades Terapéuticas y profesionales que están en lo cotidiano tratando con niñas, niños, adolescentes y jóvenes victimas de la drogadicción, así como asistiendo a las familias y sus entornos. En este contexto, estamos trabajando para capacitar a los docentes y brindarles las estrategias mínimas para prevenir y actuar ante casos de drogadicción. El 10 de Agosto del corriente año, abriremos la “TECNICATURA EN PREVENCION DE LA DROGADICCIÓN”, carrera de 2 carrera de 2 años, que se cursa sólo los martes y jueves y un sábado al mes. Esta carrera corta le asigna a los docentes de la CABA, dos puntos para la carrera docente y todo el conocimiento, habilidades y estrategias para constituirse en un efectivo Agente Preventor.
Invitamos por este medio a las autoridades de los establecimientos educativos de la CABA y el Gran Buenos Aires, para firmar convenio con la UFLO y recibir capacitación, becas y bonificaciones importantes para los docentes que quieran realizar esta Tecnicatura. Los interesados tendrán que dirigirse a: Informes en Pedernera 275 – Tel: 4610-9300 y por correo electrónico a: informes@uflo.edu.ar
Si los interesados quisieran mantener una entrevista sobre las cuestiones y propuestas aquí planteadas, por favor dirigirse a: jzamora@uflo.edu.ar y acordaremos un encuentro.
Lic. José Luís Zamora
Coordinador Tecnicatura Prevención Drogadicción
Universidad de Flores
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